lunes, 26 de abril de 2010

IX Festival Internacional de Poesía (Turrialba)


Miércoles 28 de abril:

Recital, Colegio Clodomiro Picado (IET), Sala Virtual, 9:00am.

Recital, Biblioteca Orton, CATIE, 3:30am.

Jueves 29 de abril:

Recital y presentación del libro La Marcha de la Sombra, del poeta italiano Claudio Pozzani. Sala del Museo Omar Salazar, Sede de la UCR, Turrialba. 9:00am

Viernes 30 de abril:

Recital, Escuela Jorge Debravo, 10:30am.

Nos acompañan en este festival los poetas Claudio Pozzani (Italia), Cristino Alberto Gomez (República Dominicana) y los costarricenses Luis Antonio Bedoya, Juan Carlos Olivas, Rolando Merayo, Jose Pablo Medrano y Armando Merayo.

Todas las actividades son gratuitas y abiertas a todo público.

miércoles, 7 de abril de 2010

Poema de la Atroz Felicidad

Pocas cosas supe ofrecer.
Me defraudé a mi mismo
y las serpientes pastaron noche y día
sobre la misma obstinación de ser otro,
perderme la vida en palabras huecas,
saber que no hay nadie que lea este poema
o lo entienda acaso
porque no hemos embargado la atroz felicidad,
el duelo que repta entre las cosas que somos,
los harapos compartidos,
la suave inmundicia carmesí
donde posamos nuestros sueños.

La felicidad es la certeza imposible.
Pasé mi vida a solas creyéndola a mi lado
aunque no me leyera,
aunque no me tocase ni hiciérame el amor,
aunque cuando me visitasen los amigos
sirviéranles viandas de poca gana y puntualmente.
Nunca estuvo a mi lado y a la vez,
cuando todos dormían de coraje y experiencia,
penetrome su terrible amanecer con vieja furia,
me obligó a besarle los pies,
a venderle mi alma como a un diablo de seda.

Fueron tiempos difíciles y aún siguen siéndolo,
la cena se enfría eternamente
como una añeja oración sobre mi mesa,
acaricio la barba de mi alma y pienso,
siento su vieja fotografía
pudriéndome los ojos con ternura
aunque otros lo ignoren.


Juan Carlos Olivas

miércoles, 17 de marzo de 2010

Pastor de Ruinas


Soy nuevo en el oficio de quererme
Joan Bernal

Debiste de robarme la tristeza,
debiste haber perdido la custodía
del desierto en tu camino,
amamantando el lago de la sangre
ahora que no somos del tiempo,
debiste esquivar todas las tardes inútiles
hasta encontrar el pasto de mi nombre,
la zarza que otro fuego consume
entablando de dolor tu nombre joven,
tu espiritual violencia de besarme,
los clavicordios sufridos en vano
por tu poca entereza, tus terrores,
la lívida imagen de la virgen que llora
y es tu espejo el día de hoy,
cortina cerrada para siempre
detrás de tu talle simulado.

Debiste haberme golpeado una y mil veces,
ofrecerme en extraños rituales, pastor de ruinas,
dejar que otros fabricasen
las absurdas leyes que nunca seguiré
porque sé que te alcanzo, te hiero,
te sufro por la belleza del látigo en mi carne,
de tus esperas y desesperanzas,
por tus imágenes, doblegadas de injurias
y de sombras, por las cuerdas que devastan los dedos,
porque sé que no llevarás mis huesos a la fosa,
sino a las altas praderas
de la consumación: tu nombre,
que roza el hastío del mundo
y conoce el suplicio.




lunes, 8 de marzo de 2010

Poema de William Blake


THE GARDEN OF LOVE


I went to the Garden of Love
and I saw what I never had seen;
a Chapel built in the midst
where I used to play on the green.

And the gates of that Chapel were shut,
and "Thou Shalt Not" writ over the door;
so I turn'd to the Garden of Love
that so many sweet flowers bore;

and I saw it was filled with graves,
and tomb-stones where flowers should be;
and Priests in black gowns were walking
their rounds, and binding with briars my
joys & desires.

(William Blake)


EL JARDÍN DEL AMOR

Fui al Jardín del Amor
y vi lo que nunca había visto,
una capilla construída en medio
del campo donde solía jugar.

Y los umbrales de esta capilla estaban cerrados,
y el "No Deberás" escrito sobre sus puertas;
así que retorné al Jardín del Amor
que muchas dulces flores retoñara;

y vi que estaba lleno de tumbas
y de lápidas donde las flores debieran estar;
y sacerdotes en negras sotanas
rondaban, amarrando con cardos
mi gozo y mis deseos.

(Traducción Juan Carlos Olivas)

martes, 23 de febrero de 2010

Canción Penumbra


Tocar un muro ciego y ver el mundo,
elegir el fracaso ante el espejo,
morderse los labios en un grito viejo
que en el verso desola lo profundo.

Balancearse, cadáver infecundo,
bajo las santas olas de un mar perplejo
y ser bajo la cuerda ese reflejo
del ahoracado que miente en lo rotundo.

Engañarse las manos con certeza
y que otros disfruten lo segado
porque nadie te recuerde con tristeza.

Develar estas heridas cual banderas,
volver el rostro, caminar sosegado,
y sentir la sed y el hambre verdaderas.


Juan Carlos Olivas

lunes, 15 de febrero de 2010

Poema de François Villon (París 1431-?)




BALADA DE LOS AHORCADOS


Hermanos hombres que viváis más tarde,
con duro corazón no nos juzguéis,
si de nosotros compasión tenéis,
que Dios después con su piedad os guarde.
Aquí estamos colgados cinco o seis.
El cuerpo, que nutrimos demasiado,
ya está medio podrido y devorado.
Bien que a ser polvo nuestra carne vuelva,
más no os burléis del mal que nos es dado.
Rogad, más bien, a Dios que nos absuelva.

Dejad que hermanos nuestros os llamamos,
aún cuando hayamos sido condenados
por la justicia a perecer ahorcados,
pues buen sentido todos no tenemos.
Y disculpadnos, ya que fallecemos,
ante el hijo sin mancha de María:
que del fuego nos libre en este día
y, sin cesar, su gracia nos envuelva.
Hemos muerto: ninguno de esto ría.
Rogad, más bien, a Dios que nos absuelva.

Ya la lluvia lavó nuestros despojos
y el sol ennegreció nuestras entrañas.
Los cuervos nos sacaron ya los ojos
y arrancaron la barba y las pestañas.
Jamás inmóviles, a los antojos
nos movemos del viento que nos guía,
más que un dedal picados noche y día
por las aves del campo y de la selva.
No entréis jamás en nuestra cofradía.
Rogad, más bien, a Dios que nos absuelva.

¡Oh Príncipe Jesús, cuyo gobierno
se extiende a todo el mundo, haz que en el infierno
Satanás no nos vea entre sus manos!
¡Que huya Satán y que tu gracia vuelva!
No es aquí el caso de reír, hermanos:
rogad, más bien, a Dios que nos absuelva.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Sodoma


Es cierta la ciudad,
petrificada.

Los hombres se han marchado,
siguen sonámbulos
el terco camino de las larvas.

Sólo nos une
esa mirada tendida
de la palabra al terror,
el paso del fuego
en el solo vaticinio de tu sexo.

Es cierta la ciudad,
petrificada,
sobre el hilo oscuro del perdón
ante la muerte.

Volver el rostro
ya es odiar la eternidad.



Juan Carlos Olivas