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sábado, 30 de abril de 2011

Poema de Lédo Ivo (Brasil 1924-)

LAS PALABRAS DESTERRADAS



Los poetas son sepultureros que entierran palabras
y se contentan con las migajas del diccionario.
Criaturas frugales, no aceptan que las palabras brillen como luces de navíos
vistas desde la playa blanca de la página, desde la banal playa de la vida.
Exigen de ellas la sumisión de las bestias domadas en un circo
o que vayan vestidas con el hábito de los franciscanos.
Pero en la noche frígida barrida por las constelaciones
las palabras desterradas se levantan de sus tumbas
y, en el espacio reservado a las fulguraciones perpetuas,
componen el gran poema del universo.

martes, 11 de enero de 2011

Poema de Rafael Rubio (Santiago de Chile, 1975)

BUCOLICA



La luz es pájaro y el cielo tiene hambre.
Ah ojo de bronce el sol, un ojo hambriento que come
una luz que es oscura
cuando el cielo se cierne sobre el aire
y el labriego finalmente capitula
ante la inutilidad del sembradío.
El veneno del sol sobre los pastos.
Los animales malos que nos lamen
a la hora en que adentro de la luz se desata la ira del caballo
y las hierbas se estremecen como madres
cuando las roza el látigo del sol
a la hora en que la luz es una herida
y sólo queda en el aire lo que del aire queda cuando pasa
una llaga de pájaro en los cielos
porque en este valle rojo ¡Oh padre! donde
las vacas mugen sin consuelo
porque han perdido sus manchas para siempre
en esos mismos cerros en los que te crucificaron
para escarnio de las bestias que pastaban ahí
bajo la vigilancia del sol en este valle rojo
donde el nombre de Dios es una herida
que los pájaros lamen y beben
una llaga de amor sobre los pastos
una raja en el cielo por donde pasa el cielo
traspasado por los aires que el viento zarandea
lo que del aire queda cuando pasa
una llaga de pájaro en los valles
oiremos el zumbido de la luz.
Benditos sean los ciegos.
Benditos sean los sordos, porque ellos
oirán el estruendo del sol cuando amanezca.


(Del libro Luz Rabiosa, 2007)

viernes, 19 de noviembre de 2010

Poema de Gustavo Solórzano Alfaro (Costa Rica 1975-)


ABISMOS



La sombra se dispersa.
No somos otra cosa
que espejos amargos del rostro del sueño.
Al final de las ciudades,
en los más profundo de las noches,
habitan espejismos tan inmensos
como el fuego y la memoria,
como el abismo infinito de tu beso.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Poema de Juan Carlos Mestre (España 1957-)

ECLIPSE CON RIMBAUD



He pasado la mitad de mi vida en la oscuridad.
He descargado camiones de oscuridad.
He bebido toda la oscuridad.
He dormido con la oscuridad.
He amado la oscuridad y me he acostado con ella.
He tocado las piedras de la oscuridad hasta herirme las manos.
He repetido tu nombre en la oscuridad.

Los pescadores cantan en la niebla de la oscuridad.
Los jóvenes sin vida están despiertos en la oscuridad.
Los músicos y las rameras guardan su corazón en la oscuridad.

He soñado con la oscuridad la mitad de mi vida.
He hospedado mi juventud en el cáñamo de la oscuridad.
He desnudado a la oscuridad y gozado con ella.
He acariciado con dedos de pastor el sexo de la oscuridad.

La oscuridad es la oración de los acordeones nublados.
La oscuridad vive en las palabras que decifran la muerte.
La oscuridad habita los suburbios de la belleza.

Dad de ladrar al perro de la oscuridad.
Oíd la lepra sagrada de la oscuridad.

martes, 28 de septiembre de 2010

Poema de Jorge Teillier (Chile)


TARJETA POSTAL
Me decías que no me enamorara de tu hermana menor,
aquella que aún temía a los duendes
que salen de los rincones a robar nueces.
Y yo te contestaba
que en el cielo podía leer tu nombre
escrito por los pájaros
y que las nubes flotaban como los gansos
en el patio dominical de tu casa
que me hablaba con su lenguaje de gorriones.
Este domingo me veo de nuevo en el salón
mirando revistas viejas y daguerrotipos
mientras tú tocas valses en la pianola.
Alguien me ha dicho en secreto que la primavera vuelve.
La primavera vuelve pero tú no vuelves.
Tu hermana ya no cree en los duendes.
Tú no sabrías escribir mi nombre
en los vidrios cubiertos de escarcha,
y yo sólo puedo contar mis recuerdos
como un mendigo sus monedas en el frío del otoño.

lunes, 15 de febrero de 2010

Poema de François Villon (París 1431-?)




BALADA DE LOS AHORCADOS


Hermanos hombres que viváis más tarde,
con duro corazón no nos juzguéis,
si de nosotros compasión tenéis,
que Dios después con su piedad os guarde.
Aquí estamos colgados cinco o seis.
El cuerpo, que nutrimos demasiado,
ya está medio podrido y devorado.
Bien que a ser polvo nuestra carne vuelva,
más no os burléis del mal que nos es dado.
Rogad, más bien, a Dios que nos absuelva.

Dejad que hermanos nuestros os llamamos,
aún cuando hayamos sido condenados
por la justicia a perecer ahorcados,
pues buen sentido todos no tenemos.
Y disculpadnos, ya que fallecemos,
ante el hijo sin mancha de María:
que del fuego nos libre en este día
y, sin cesar, su gracia nos envuelva.
Hemos muerto: ninguno de esto ría.
Rogad, más bien, a Dios que nos absuelva.

Ya la lluvia lavó nuestros despojos
y el sol ennegreció nuestras entrañas.
Los cuervos nos sacaron ya los ojos
y arrancaron la barba y las pestañas.
Jamás inmóviles, a los antojos
nos movemos del viento que nos guía,
más que un dedal picados noche y día
por las aves del campo y de la selva.
No entréis jamás en nuestra cofradía.
Rogad, más bien, a Dios que nos absuelva.

¡Oh Príncipe Jesús, cuyo gobierno
se extiende a todo el mundo, haz que en el infierno
Satanás no nos vea entre sus manos!
¡Que huya Satán y que tu gracia vuelva!
No es aquí el caso de reír, hermanos:
rogad, más bien, a Dios que nos absuelva.

lunes, 25 de enero de 2010

Poema de Fernando Pessoa (Lisboa 1888-1935)


LLUVIA OBLICUA


III


La Gran Esfinge de Egipto papel adentro sueña...
Escribo -y la Esfinge aparece a través de mi mano transparente
y al borde del papel se yerguen las pirámides...

Escribo -y me turbo al ver que el punto de mi pluma
es perfil del Rey Keops...
De pronto me detengo.
Todo ha oscurecido... Caigo en un abismo hecho de tiempo...

Soterrado por las pirámides, estoy escribiendo versos a la clara luz de esta lámpara
y todo Egipto me aplasta desde lo alto a través de los trazos de la pluma...

Oigo a la Esfinge riendo por dentro
el son de mi pluma al recorrer el papel...
Una mano enorme atraviesa el que yo no pueda verla,
lo barre todo el borde del techo que tengo a mis espaldas
y sobre el papel donde escribo, entre el papel y la pluma que escribe,
yace el cadáver del Rey Keops mirándome con ojos muy abiertos,
y entre el cruzar de nuestras miradas corre el Nilo,
y una alegría de barcos embanderados errando va
en diagonal difusa
entre mí y lo que pienso...

¡Funerales del Rey Keops en oro viejo y Mí!

domingo, 6 de diciembre de 2009

Poema de Jaime Gil de Biedma (España 1929-1990)


NO VOLVERÉ A SER JOVEN


Que la vida iba en serio
uno lo empieza a descubrir más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimansiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.



"Poemas póstumos" 1968